Con el fin de ganar tierras al desierto que envolvía a toda la ciudad por todos los costados, a siete leguas al norte en campo virgen de suave pendiente hacia la margen izquierda del río, aguas abajo del curso, de la Roza comenzó las obras del Canal de Angaco o también de Caucete que, por su magnitud, en referencia a ello, el historiador sanjuanino Horacio Videla, eran de magnitud romana.